—Thomas, ¿estás seguro?
—Anna, debo hacerlo. Ya no hay vuelta atrás.
—Pero, Mateo.
—Tendrá que entenderlo, esto escapa de mis manos.
*******
Mateo comenzaba a despertar confundido, aún por los efectos de la anestesia.
Sus ojos daban vuelta buscando a Diego, pero solo podía encontrar la cuna de los bebés, donde estos dormían plácidamente.
—Diego... —Susurraba bajo.
—Mateo, por fin despiertas —Se acerca Sarah para tomar su mano.
—Diego...
—Diego está en otra habitación, hace unos minuto