Todo empezaba a ser perfecto, aunque aún pareciera que su mente recobrará lo que había pasado, el cuerpo de Diego lo hacía entrar en razón de que todo aquello quedará en el pasado.
Abriendo sus ojos, se encuentra con la suave respiración de un hermoso hombre abrazándolo, como tenía acostumbrado desde aquella noche después de una escena de celos y haber bebido tanto alcohol, que su Omega jugó en su contra entregándose a este Alfa que dominaba cada partícula de su ser.
No estaba arrepentido de na