—Mateo, te amo…
Al oír estas palabras AlfaMateo suelta el agarre del cuello de Diego de inmediato dando unos pasos detrás.
—¿Diego? —La voz suave de Mateo hace que Diego intentara acercarse, pero es detenido por su Alfa.
—¿¡Que estás haciendo!? —Reclama Diego.
—Espera un momento, aun es el Alfa. —Advierte AlfaDiego.
—Diego no siento a mi Omega —La voz de Mateo seguía siendo suave, sus ojos se volvieron a su color café, dando la tranquilidad a Diego para acercarse unos pasos, pero Mateo levanta