Selene acababa de terminar su meditación y permanecía sentada en la silla de su habitación con las piernas cruzadas. Tenía el ceño fruncido. Había meditado para comprobar si realmente había perdido sus poderes y, hasta el momento, había confirmado que era mucho más débil que cuando se encontraba en el reino. Y eso le desagradaba profundamente.
Se dio una palmada en la frente y comenzó a hacer girar una pequeña esfera mágica sobre la palma de su mano mientras pensaba en todo lo que había estado