CAPÍTULO 43

A la mañana siguiente, Naya despertó con un fuerte dolor de cabeza.

Se sujetó la cabeza con ambas manos y soltó una mueca de dolor.

Al mirar hacia su izquierda, vio una bandeja con un plato de sopa.

En ese momento le importaba muy poco dónde estaba.

Tomó el plato y empezó a beber la sopa sin perder un segundo.

Mientras la terminaba, Selene entró en la habitación.

—Ya despertaste.

Sonrió y se sentó junto a Naya sobre la cama.

—Vaya... ¿este es tu apartamento?

—En realidad, es mi habitación.

Sele
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