—¿Qué tal si intento ocupar su lugar mientras ella no está? —preguntó Ares durante una reunión de los dioses.
Zeus suspiró y se llevó una mano a la frente.
—No sé cuántas veces tendré que repetírtelo, Ares. No puedes ocupar el puesto de la Diosa de la Luna. Vamos, no va a quedarse ahí abajo para siempre —lo reprendió.
No lograba comprender por qué Ares estaba tan empeñado en obtener el lugar de Selene. Ya poseía innumerables poderes. ¿Qué necesidad tenía de los de ella?
—Cometió un error, Zeus.