Pov Leina
Me removí incómoda sobre la cama; el sueño decidió abandonarme y, muy a mi pesar, debía levantarme.
Abrí los ojos mirando el lado vacío de la cama; juraría que anoche se sentía cálido y reconfortante.
La seguridad que no había sentido en mucho tiempo se volvió a filtrar entre mis sueños, haciéndome delirar.
La noche estaba tan helada, pero yo no sentí frío en ningún momento; algo envolvió mi cuerpo suavemente, permitiendo que cayera en un sueño profundo con la calidez de aquel cal