Heather
Estaba fuera, azotada por el aire fresco de la noche, pero no me atrevía a volver dentro. Me quedé completamente inmóvil, con el sabor de él aún en mis labios. El pensamiento me resultaba extraño, tan surrealista. En un momento, me vi envuelta en un beso vertiginoso y apasionado que despojó cada capa de precaución que poseía, y al siguiente, estaba sola con el silencio resonando en mis oídos.
Me había besado. No había sido un roce de labios cortés, ni un beso formal, sino un beso profun