Punto de vista: Kayla
Si había algo que todo el territorio de la Manada Blackmoon sabía era que encerrar a Kayla Draven era una pérdida de tiempo.
No porque las cerraduras no funcionaran.
Sino porque ella jamás aceptaba un "no" como respuesta.
—Esto es humillante —bufó por quinta vez en menos de un minuto mientras caminaba en círculos alrededor de su habitación—. Mi propio padre me trata como si fuera una cachorra de tres meses.
Annabelle, cómodamente sentada sobre el enorme sofá de terciopelo