Punto de vista de Arwen
El aire del Gran Salón de los Alfas olía a vino añejo, plata bruñida y poder.
Sin embargo, yo apenas podía respirar.
Había abandonado el baño intentando aparentar tranquilidad, pero por dentro seguía reviviendo cada palabra que había cruzado con Lyra.
¡Debo estar loca!
¡No, estoy loca!
¿Cómo y de dónde saqué tanta audacia?
Una futura Luna no debía perder el control.
Pero tampoco podía permitir que nadie la humillara.
Una vez disipada la adrenalina, me invadió el nervios