Mundo ficciónIniciar sesiónEl abogado me lleva hasta la estación y más demoro llegando a esta cuando me dejan libre asegurando que solo iban a interrogarme como algo de rutina.
— ¿Por qué todo terminó tan rápido? — Es obvio, un alfa dio testimonio de donde estabas y con quien cuando los hechos sucedieron. — dice él. — ¿Qué con eso? — Antes peleabas con la palabra de betas y un alfa libertino, ahora son esos testimonios contra el del alfa Jones y él es alguien muy respetado. Es como si la diosa Luna dijera que eres inocente. Por eso, ellos no pueden hacer lo que tenían planeado. — me explica el abogado mientras Kelly levanta su brazo y me saluda sonriendo. Intento procesar lo que me acaba de decir mientras él me sonríe. Para posteriormente colocarme la mano sobre el hombro. — Disfruta este golpe de suerte. Ahora, el último obsequio del alfa Jones. — dice él entregándome una tarjeta negra. — ¿Qué es eso? — pregunto confundida. — Una tarjeta con dinero para que haga lo que desee, pero, en este pueblo, porque no puede salir de aquí hasta que se aclare lo que sucedió con los alfas asesinados. — dice el abogado para después desaparecer dejándome una tarjeta con mucho poder por el dinero que siempre tiene. Kelly corre hasta donde me encuentro y da un grito al ver la tarjeta en mi mano, ni siquiera me ha dejado explicar lo que sucede, cuando ya me tiene en su auto rumbo a las mejores tiendas donde me hace medirme todo. — Acabo de salir de una estación de policía donde he declarado sobre unos asesinatos que pensaban acusarme, no tengo energía para esto. — Con más razón es que debes celebrar que te has acabado de una forma monumental de algo que iba a costarte la vida, querida. — dice Kelly y yo me limito a asentir. — Tienes razón, nos hemos salvado. — respondo celebrando un poco la libertad que no pensé que tendría. Apenas estoy recuperando el aliento con tantos cambios de ropa cuando ya ella me empuja hacia su auto, rumbo a su nuevo plan. — ¿A dónde vamos? — Hoy tenemos un baile, ¿no lo recuerdas? — Sí, pero, no tengo… — Vámonos, querida. Necesitas mostrarte bien después de casi caer por las trampas de Jerry. — Debieron cancelar eso, dos alfas han muerto. — digo y ella sonríe. — A nadie le importa eso cuando es un evento para resaltar el dominio de los hombres lobos. Una fiesta de hombres lobos, porque siempre es así. Ya que, los humanos no podemos hacer algo grande como ellos o somos sancionados o debemos irnos pronto por el toque de queda que solo rige en los humanos. ‘Coexistencia de m****a.’ Digo mentalmente. — Está bien, vayamos. Pero, debo verme mejor. — Sin duda, te verás radiante, necesitas hacerlo así. Por eso, tu disfraz será muy sexy. — dice Kelly y yo permito que haga conmigo lo que desee, después de todo, ella es experta en maquillaje y todo lo demás. Apenas puedo reconocerme cuando me miro al espejo disfrazada de gatubela mientras Kelly está disfrazada de bruja. Ni siquiera tengo tiempo de decir algo cuando ya estamos en la fiesta con música a todo volumen y mucho alcohol. Sin dudarlo, tomo una copa y me lo tomo de inmediato, implorando que todas mis malas decisiones desaparezcan por completo con cada trago que tome. — Tranquila, la noche es joven. — Y yo también. — digo mientras saco mi teléfono en busca de un acompañante aunque sea por horas. Kelly es llamada por los de su especie y yo, continúo con mi teléfono y buscando en I*, la opción de conseguir citas, selecciono una foto donde no se ve mi rostro, coloco mi edad y que soy una humana y dejo que todo siga su curso. Durante horas, tomo en la barra donde escasamente alguien se me acerca, porque aunque son muchos humanos, me evitan por la muerte en la que me involucraron. Sabiendo que no puedo volver a casa con mi padre, pienso en un camino fácil que me ayude a vengarme de mi ex y tener una casa donde vivir. Por fortuna, un prospecto de ‘novio’ aparece y de inmediato, le cuento lo que quiero que haga por mí. El chico acepta sin algún problema y yo imploro que venga rápido para divertirme. — Parece que tienes mucho tiempo de sobra y suerte, lo que no entiendo, ¿Por qué estás aquí y no en la cárcel? — dice la voz molesta de Jerry. — Piérdete, señor McKeen. — digo continuando con mis bebidas. — Luces bien como mujer gato, una lástima que no seas una mujer lobo. Entonces, toda mi descendencia estaría saliendo de tu canal. — dice Jerry como si eso fuera algo excitante. — No te quiero en mi vida, Jerry. Así que, ve con los de tu especie y sigue con tu vida. — Tú… — Vamos, Jerry. Nuestros amigos nos esperan. — dice un hombre con disfraz de príncipe. Niego al ver fácilmente Jerry se marcha mirándome con desagrado cuando es él quien obedece a su acompañante. — Sí, es una pérdida de tiempo. Vamos con las chicas a nuestro nivel. Ignoro lo que dice Jerry y me concentro en mi teléfono. Apenas el chico me informa que ha llegado, yo le describo como estoy vestida y cuando un hombre coloca su mano sobre mi hombro, de inmediato, me giro y lo beso, mientras observo con disimulo donde se encuentra Jerry. Justo como lo quería, él me está observando y por eso, profundizo el beso que me debilita y me hace sentir tan bien. Mi cabello suelto, es agarrado por la mano de él y sin pedirme permiso, besa mi cuello y perfora mi cuello como los hombres lobos lo hacen. De inmediato, tensiono mi cuerpo y lo empujo alejándolo de mí con el fin de saber que pasa, cuando especifique que solo quería un humano como acompañante. — ¿Qué rayos estás haciendo? — En realidad, quien pregunta debería ser yo, apenas te toqué me besaste. — Para eso te pagaré, pero, si entre tus principios no estaba besar a tu cita, te daré más dinero. Solo continua con esta actuación. Necesito que Jerry y todos los demás se den cuenta que puedo ser feliz. — digo determinada. Este hombre es muy atractivo, ¿Por qué no tengo una noche placentera antes de volver a mi asquerosa vida? No es mala idea hacerlo, pero, ¿Por qué este hombre que renté huele a alguien que he tenido cerca de mí antes? No, no puede ser el señor Jones. Eso no puede ser posible, ¿cierto?






