Es más que evidente que ninguno de los dos es normal, él no lo es por darle relevancia en cosas de la que no debería fijarse y yo por seguir sus locuras al punto en que estoy por lanzarme a sus provocaciones solo porque sé lo bien que se siente tenerlo dentro de mí.
‘¿Cómo es posible que en un minuto este al borde de la muerte, al otro lo abofetee por tonto y al siguiente quiera atacarlo con mi vagina hasta quedar saciada? Algo así no puede ser normal.’ Me digo mentalmente sin saber que rayos m