40. Todo explota.
Ana se sintió mareada, comenzaba a hartarse terriblemente de tener ese tipo de emociones fuertes, pero era inevitable que el cuerpo le temblara y los puños se le apretaran clavándose las uñas en las palmas de las manos.
—Tiene que ser un error —le dijo Luisa revisando una y otra vez la página del periódico, pero Ana negó.
—Eduardo me robó mi historia —dijo con ira contenida —¿es así como ha llegado a donde está? —luisa la tomó por los hombros y la sacudió.
—Deja de ser apresurada —la regañó —no