Asher
—¿Entonces estás diciendo que ustedes, los mmm, los lobos, tienen sus propias leyes?
Corto el otro pedazo de mi segundo bistec antes de contestarle a la chica un poco menos enfadada que me sonríe desde el otro lado de la mesa después de su cuarta copa de vino.
—Exactamente, somos una comunidad con culturas y tradiciones.
—¿Sí?—se ríe—¿Quién es su dios el lobo de Caperucita roja?
Su sonrisa muere cuando su desinhibido cerebro se da cuenta de lo que acaba de decir, sonrío para hacerla sent