Clara podía sentir los colmillos de Ethan rompiendo su piel. La herida estaba hecha con intenciones de marcarla aun si era de forma violenta. Era doloroso y a la vez estimulante y la loba soltó un leve gemido aferrándose al cuello del macho.
-Suave- le pidió en un murmullo- Suave, no me voy a ir. Soy yo, tu Clara. Estoy aquí. No te dejaré de nuevo. Repetía son aliento.
La boca de Ethan se mantuvo quieta sobre su cuello. Los colmillos no tocaron ninguna vena importante a pesar de ser tan profund