Capítulo 74.
—¿No piensas probarte el esmoquin? —reprochó Lina, cruzando los brazos mientras observaba a su hermano guardar el traje sin siquiera mirarlo.
—¿Para qué? —respondió el mafioso, abriendo el computador y apoyando el codo en la mesa de madera oscura, que reflejaba la luz tenue de la lámpara.
—¿Cómo que para qué? Puede quedarte mal y necesitar arreglos. Necesitamos ver eso. —Lina se sentó en la esquina de la cama, su voz cargada de preocupación. —Anthony, es tu boda y el entusiasmo es nulo en ti. F