Capítulo 36.
Anthony tenía la mandíbula tensa, mientras sus ojos reflejaban aquello con lo que se encontraron quienes creyeron que podían escapar del lugar.
Pero su mano tirando hacia atrás con parte de la garganta de uno de ellos puso punto final al enfrentamiento del que escapar era prácticamente imposible.
La mano goteó, mientras se enderezó limpiando su ceja de la sangre que aún se deslizaba.
Los hombres que entraron al sitio lo vieron con pesar. Ninguno se atrevió a decir nada, bajando la mirada con