XLV

De alguna manera me las había arreglado para pasar la semana.

No solo estaba horneando cosas por mi cuenta, Sara me dejó experimentar con algunas recetas y crear postres nuevos. Experimenté con hojaldre, azúcar glas y fruta fresca. Algunas cosas resultaron mejores que otras, pero Sara tenía un don para vender.

John me apoyó, como siempre, con su comentario sarcástico, pero en el momento en que probó los croissants de chocolate que preparé, quedó fascinado. Si bien Sara supo mi nombre real dur
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