Volviendo al momento presente, Vincenzo y Dana estaban aún abrazados en la puerta de neonatología. Ella acariciaba dulcemente la espalda de su esposo quien necesitaba, claramente, consuelo. En ese momento no había muchas palabras para decir, pero la sola presencia de su esposa, sentir que estaba a su lado a pesar de todo lo reconfortaba en su alma.
_ Todo saldrá bien, tu hijo, nuestro hijo estará a salvo _ cuando ella pronunció esas palabras el mundo de Vincenzo de desmoronó por completo, pero