La pequeña espera de tan solo cinco minutos fue eterna para los dos, Dana observaba atentamente la varilla por si cambiaba o no, mientras que Vicenzo tenía sus manos juntas, como si estuviera elevando una plegaria. Y es que en realidad lo estaba haciendo, él quería que la mujer de la que estaba irremediablemente enamorado le diera la bendición de darle un hijo.
Una línea se formó, seguida a los pocos segundos de la segunda línea lo que confirmaba fehacientemente que estaba embarazada. La segund