Mientras Dana llegaba feliz a su departamento, Vincenzo recibía otra visita desagradable. Tal parecía que sería un día sumamente complicado.
_ ¿Se puede saber que diablos haces en mi empresa? _ se escucho la rasposa voz del anciano Valles.
Vincenzo lo observó con algo de molestia, no podía creer la desfachatez de ese viejo, tal parecía que no había sido bien informado.
_ ¿Disculpe? Yo quiero saber quién es el responsable de que usted haya irrumpido de esa manera en mi oficina _ dijo con un tono