Adriana nunca había imaginado que alguien pudiera decir algo como —solo tengo dinero, no tengo nada más— para expresar su pobreza. Por un momento, no pudo responder y tuvo que tomar una respiración profunda para resistir la tentación del dinero.
—De acuerdo, entonces hagamos amigos, no aceptaré el dinero— dijo finalmente.
Sergio la miró como si no entendiera del todo, pero no la presionó.
—Si no te gusta la transferencia, la próxima vez te daré un cheque— propuso Sergio.
Adriana rió, encontrando