El coche regresó a la mansión y se detuvo en la puerta principal. Adriana se quedó apoyada en la ventana, agotada, observando la interacción entre las partes.
Sin embargo, la tensión que había imaginado no se materializó, ya que los guardias de la puerta permitieron la entrada sin problemas. Adriana se sintió un poco perpleja y comenzó a cuestionar sus propias sospechas y temores.
Cuando giró la cabeza, notó que Omar no parecía sorprendido en absoluto, como si hubiera anticipado la situación.
Ad