Adriana levantó la mirada y notó que Omar la miraba con sorpresa.
Ella metió todo el ajo en su boca y lo masticó frente a él.
Omar frunció el ceño con disgusto.
Adriana no se preocupó y negó con la cabeza.
—No tiene buen gusto.
—No insultes el término 'buen gusto'.
—Tsk, el ajo es delicioso.
Cuando ella abrió la boca, el olor inundó el área, causando un dolor de cabeza a Omar.
Sin más remedio, tomó un trozo de papa con su tenedor para contrarrestar el sabor del ajo.
Adriana encontró la situació