Adriana recibió una notificación del Ayuntamiento a la una de la madrugada. En ella se le comunicaba que tenía una cita para un acuerdo de divorcio y se le recordaba que debía llegar a tiempo.
Se sentó en la cama, sumida en sus pensamientos. Poco después, recibió un mensaje de Ernesto.
Ernesto: [Sra. Vargas, la recogeré a las diez de la mañana.]
Adriana: [De acuerdo.]
Las cosas parecían haberse calmado por fin. Extrañamente, se sintió más tranquila y durmió toda la noche en comparación con la úl