Alejandra tenía una expresión sombría, claramente conteniendo su furia. Adriana se acercó rápidamente y echó un vistazo a la habitación detrás de ella, confirmando que Roxana estaba sentada en una larga mesa, con la cabeza baja. Al otro lado de Roxana, Andrés estaba sentado con las piernas cruzadas.
—¡Roxy!
Al escuchar su nombre, Roxana levantó la cabeza de inmediato. Adriana notó las marcas rojas en su rostro y sintió una oleada de rabia.
—¿Quién te golpeó?!
—Fui yo, ¿algún problema?
La voz de