Adriana le lanzó una mirada feroz, sus ojos casi echaban chispas.
Andrés se acercó para observarla de cerca y pensó que en su estado actual se parecía mucho a su pastor alemán.
No pudo contener la risa, se rió a carcajadas, se puso de pie y la miró desde arriba.
—¿Ah, así que prefieres morir que doblegarte?
—Puedes largarte.
De todos modos, ya estaban en la comisaría y no la matarían.
Andrés se inclinó para mirarla, con una mirada burlona,
—¿Dejar que Omar sepa que te metiste en una pelea en la