Adriana bebió demasiado jugo y decidió ir al baño. Mientras se movía entre la multitud, se encontró con alguien conocido en la escalera, Andrés, quien parecía sorprendido al verla.
Ella lo interpretó como mala suerte, manteniendo la compostura y preparándose para pasar junto a él.
Andrés bloqueó su camino y bromeó:
—Vaya, parece que tú y Omar comparten el mismo corazón. Me miras como si hubieras visto a un enemigo.
Adriana lo miró y respondió seriamente:
—Señor Cruz, la última vez que hablamos