—Chocaron conmigo y solo querían largarse, como si no entendieran nada de reglas.
El hombre al frente agarró el brazo de Roxana, tratando de jalarla hacia sí con una mirada lasciva.
Adriana cambió de expresión, tirando de Roxana hacia atrás, exclamó:
—¿Qué estás haciendo?
Los hombres se miraron entre sí, riendo de manera repulsiva, y su atención se centró en Adriana, intentando tocar su rostro.
Adriana apartó la mano del individuo de un manotazo, al mismo tiempo que pedía ayuda: —¡Camarero! ¡Ll