POV Amara
El picaporte vibró por segunda vez.
El sonido seco del golpe suave contra la madera resonó en la habitación silenciosa y mi corazón…
me traicionó.
Dejé de respirar.
Ni un movimiento.
Solo su voz, aquella voz ronca, contenida, rompiendo el silencio como si pidiera perdón sin usar la palabra.
— Amara…
Mi nombre salió de sus labios como un susurro cansado. Y aun del otro lado de la puerta, lo sentí. Sentí el escalofrío recorriéndome el cuerpo, la sangre acelerándose, la vieja adicción de