Julián
Salimos del consultorio en donde, por fin, me quitaron el desagradable tutor. Mañana era nuestro vuelo para ir a buscar los restos de nuestro hijo. Según lo dicho por mi Rubia; había estipulado el tiempo de cinco años para recibir las cenizas. Luego íbamos a dejar que el viento se las lleve. Era bueno dejar ir los recuerdos, sobre todo esos a los que nos aferramos y no nos dejaban avanzar. Queríamos comenzar de nuevo.
—Querido futuro esposo.
Sonreí, nos casaremos en veinte días. No quie