Amanda despertó lentamente, como si estuviera emergiendo desde las profundidades de un océano oscuro. Durante algunos segundos permaneció inmóvil, atrapada entre el sueño y la realidad, intentando comprender por qué sentía el cuerpo pesado y la cabeza extrañamente adormecida. Sus párpados se abrieron poco a poco y lo primero que encontró fue un techo construido con madera, fibras vegetales y hojas secas entrelazadas. Aquella imagen tardó apenas unos segundos en activar sus recuerdos.
La tribu.