El amanecer se abrió paso lentamente sobre París, tiñendo el horizonte con una mezcla de tonos dorados y azulados que parecían anunciar un día tranquilo. Sin embargo, aquella calma solo existía al otro lado de los inmensos ventanales del Pent-house Davenport. Dentro de la residencia, el silencio poseía un peso distinto. Era un silencio lleno de pensamientos, de secretos y de emociones que ninguno de los dos se había atrevido todavía a pronunciar. La luz de la mañana se filtraba suavemente por l