—Ahora no mi amor, solo quiero que descanses. Has estado secuestrada durante un mes. Déjame cuidarte. Haremos lo que quieras cuando estemos seguros de que estás completamente bien, ¿de acuerdo? —dijo que luego la besó cuando ella asintió con la cabeza en acuerdo.
Justo cuando pensaba que estaban en la misma página, Rocío comenzó masajeando su eje de nuevo.
—¡Bebé! —Chris siseó, su nivel de autocontrol nunca había sido probado así antes.
—Solo quiero saborearte. Te extrañé. Estoy segura de que mi boca está bien —Rocío dijo mientras le desabrochaba el cinturón y le bajaba los pantalones.
—Rocío... ahora no...—Chris tragó, esta vez no lo hizo sonar tan resuelto como antes.
Rocío lo ignoró y sacó su anaconda de su jaula. Las venas estaban saliendo de su piel, mostrando lo hambriento que estaba.
Chris todavía estaba arrodillado en la cama mientras hacía todo lo posible por resistirse.
—Bebé, no quiero- ¡mierda! —un siseo escapó de sus labios cuando Rocío tomó toda su vara en su boca hasta