Cuando Rocío volvió en sí, Chris estaba sentado junto a la cama acariciando su rostro. Sus cejas estaban fruncidas mostrando lo preocupado que estaba.
—¿Tienes un deseo de muerte? —Chris le preguntó a Rocío en el momento en que vio que sus ojos se abrían.
—¿Cómo pudiste pararte en medio de la carretera? ¿Qué pasaría si te atropellara un auto? ¿Cómo puedes ser tan descuidado? —el regañó. Chris todavía podía sentir su corazón latiendo con fuerza en su pecho por el susto que había experimentado antes.
El pensamiento de que casi vio morir a Rocío envió una punzada de dolor a través de su corazón. Picó. Como si varias agujas largas estuvieran siendo perforadas en su corazón repetidamente.
—Oye... casi me muero y me estás regañando. ¿No puedes abrazarme? —Rocío dijo con voz ronca, tragando saliva mientras se le encogía la garganta: demasiado seca.
—Toma —Chris agarró una botella de agua y la colocó junto a los labios de Rocío para que pudiera beber.
—Te abrazaré después de decir esto. Lo qu