Ciara
Levanté la mirada permaneciendo serena y me encogí de hombros, sintiendo la mirada acusadora de una de ellas.
—No sé, quizá si lo sea —sonreí —tener a un hombre como el señor Lambsdorff es...
—Como un sueño —me interrumpió una —él es tan atractivo y adinerado, el hombre perfecto.
—¿Hombre perfecto? ¿Hablan del mismo que Isla Spencer describe en sus entrevistas? Mucho dinero podrá tener, un perfecto atractivo pero de eso a ser el hombre perfecto.
—Bueno, creo que es preferible llorar e