Capítulo 53

Ciara

Subí a la camioneta que me esperaba fuera del edificio, había terminado mi jornada laboral y después de despedirme de Aksel le pedí al señor Flavio que me llevara a casa de la señora April.

—¿Como ha estado, señor Flavio? —pregunté, se había ausentado por algunos días y desde que comencé a trabajar pocas veces veía a la señora Maria, a quien extrañaba mucho.

—Muy bien, gracias a Dios —sonrió con cordialidad —. A usted se le ve mejor, me da mucho gusto.

—Gracias.

—Es bueno que el seño
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