Ciara
Me sentí diminuta ante los ojos curiosos de ambas mujeres, una era mayor y otra rondaba mi edad, vestían elegantemente y sus apariencias gritaban que no eran ordinarias.
—Si —respondí tratando de escucharme firme y no con miedo.
Ambas sonrieron y miraron sobre mi hombro, como si buscaran a alguien, suponía que a Aksel. El parecido que compartía con ellas me llevó a deducir que se trataba de su familia por lo que me aparté de la puerta para que pudieran pasar.
—Soy April Lambsdorff, la