Ciara
Después del paseo a la villa regresamos a su pent house, él se tomó su espacio y se encerró en su despacho mientras con Elanna cenábamos. Estaba cansada y mi cuerpo gritaba por llegar a la cama, mi hija estaba igual y no tardamos en subir a la habitación, le conté otra parte del cuento que él le había comprado y se durmió profundamente. Acaricié su cabello hasta que caí rendida ante la inconsciencia y por primera vez en mucho tiempo, las pesadillas no me asecharon tanto y pude dormir tran