Sus ojos se abrieron lentamente al sentir la calidez en su mejilla. Su tía Olivia había permanecido a su lado toda la noche, preocupada de que algo malo le hubiera sucedido. Afortunadamente, su esposo y su sobrina se encontraban bien a pesar de haber sido agredidos por un grupo de hombres encapuchados. Sin embargo, Violet había estado inconsciente durante varias horas, lo que había aumentado la ansiedad de su tía.
—¿Qué ha pasado? —inquirió en un hilo de voz apenas audible.