—Terminaré trabajando desde casa, así que podemos almorzar juntos, ¿de acuerdo?
—Bien, yo... Haré algunas cosas —pronunció sonriendo.
Él se sintió más aliviado al verla calmada. Entonces se retiró a su despacho, una vez dentro, comenzó a trabajar, pero la visita de su padre no salía de su mente; lo torturaba.
Karim comenzó a discar sobre la portátil, al poco tiempo, luego se rindió y apartó los dedos del aparato. Alexander pronto lo llamó.
—Alexander...
—Deberías empezar a sentirte preocupa