Cuando todo acabó se quedaron en silencio cariñosamente acompañados en una cama cómplice de lo que había ocurrido entre los dos. Karim, todavía tenía la mirada perdida en el techo y ella se mantenía distante, confundida por acceder por voluntad propia.
—Eres mi esposa, por lo tanto lo que ha pasado entre nosotros no es más que tu responsabilidad de satisfacer mis necesidades —se atrevió a decir dejándola perpleja y afectada —. ¿Entendido?
Juliette quería desaparecer, nunca antes había querido