—¡Suéltala!— se acerca Fabrizio muy enojado, Danilo suelta a Channel y luego acomoda su traje.
—pero miren, nada más que al señor Hoffman, el maldito drogadicto a defender a la perra de Channel— tan solo esas palabras fueron suficientes para que Fabrizio lo golpeará en el rostro un y otra vez, hasta que los nudillos de sus manos se llenaron de sangre
—¡No más Fabrizio!— pidió Channel a gritos, no quiere que él se meta en problemas, pero Fabrizio sigue golpeándolo —¡Cariño por favor!— súplica el