Capítulo 17. La Invitación Velada: Alejandro.
El aire en la cafetería, antes un murmullo de conversaciones ajenas y el cliqueteo de las tazas, ahora se sentía denso con la intimidad que se había creado entre nosotros. Valentina no me había presionado sobre mi poema favorito de "El Viajero", pero yo sentía que la pregunta seguía ahí, latente, una corriente silenciosa bajo la superficie de su curiosidad. Mi respuesta sobre la poesía, tan personal, tan desprovista de las corazas que solía llevar, la había desarmado un poco. Lo noté en la suav