Capítulo 109. Lo Que Se Sostiene en Silencio.
**Valentina**
Volví a coser a mano.
No por necesidad, sino por instinto. Como si cada puntada fuera una forma de seguir hilvanando mi cuerpo con el alma. La mesa del atelier estaba cubierta de telas suaves, algodones puros, sedas teñidas a mano. Todo lo que antes me causaba ansiedad, ahora lo observaba con una ternura distinta. Como si supiera que yo también estaba hecha de fibras frágiles, pero resistentes.
—Estás madrugando mucho otra vez —dijo Alejandro desde la puerta, con el cabello revuel