William sintió la agitación de Amora y rápidamente corrió hacia la habitación.
Llamó a la puerta, pero parecía que no lo habían escuchado.
William sintió cada vez más las emociones de terror de Amora y forzó la puerta para abrirla.
Amora estaba en la cama retorciéndose y gritando.
Se acercó a la cama y comenzó a acariciar el cabello de Amora.
Se despertó con William tocándole el pelo.
Amora estaba asustada y sudorosa.
Había momentos en los que no tenía pesadillas, pero ésta era demasiado fu