MARTINA
Mi mundo ya no era igual desde que la arrolladora belleza del duque me besará. En serio, mi vida se había vuelto del revés. Cada vez que me acordaba de cómo se adueñó de mí, siento una exquisita humedad que moja mi ropa interior.
No solo era embaucador y dueño del protagonismo de las miradas de las personas que lo rodeaban, y sin hablar de su forma de ser, pero es que ahora sabía y conocía que su forma de besar era poderosa.
Esa tarde él la pasó vigilando a los sobrinos de su abuela, co