MARTINA
Sus últimas palabras me han dejado perpleja. Sigo perdida en un mar de pensamientos que por más que intentaba cerrar los ojos, daba vuelta y vuelta. En cambio, él estaba dormido pacíficamente, después de su beso sobre mi mejilla, la cual aún ardía en mi rostro. Este se quedó profundamente dormido mientras embozo una sonrisa tonta que me deja también mirando al techo de su habitación.
¿Celosa, yo?; claro que no estaba celosa, solo que me dio pena al ver como fingía algo que no era frente