LARS
Era el único culpable de que la navidad no era una fecha esperada para mí, y si no lo era no debería serlo para nadie que viviera conmigo. Mi abuela sabía a la perfección que en Nochebuena y el día de navidad me gustaba estar solo. Sin compañía y sin nadie a mi alrededor. Y al ver toda esa luz y el abeto cerca de la chimenea, me acarreó ese sentimiento que enterré hace años. Mi padre amaba estas fechas, y el día que murió lo hizo el día de navidad.
—¿Puedo pasar? — preguntó Martina.
—No es