Jolie soltó un gemido ronco al mismo tiempo en que su espalda se arqueaba y se aferraba del cabello de Darius, quien hambriento y sediente, le comía el coño con vehemencia, succionando sus labios, mordisqueando su clítoris y penetrándola con su lengua.
Se sentía cansada y que habían robado toda su energía, pero su cuerpo exigía más y correspondía todos los estímulos que le estaban brindando. Luego de una noche en la que apenas si pudo dormir y no recordaba cuántos orgasmos había alcanzado, nuev